lunes, 24 de marzo de 2014

Si el ave Fénix usara Prada...

Aveces terminar una relación es, a mi juicio, como renacer. Lo explicaré de una forma muy superficial , ya que esta idea se me ocurrió cuando estaba haciendo algo, valga la redundancia, muy superficial: comprar ropa.

Existen casos donde la persona no lo siente así. No siente que es un buen cambio y llora, no lo entiende, se pregunta el por qué. No sabría como es un termino de esa forma ya que todas mis relaciones han finalizado después de una larga agonía. Y les aseguro que es una de las formas mas triste de terminar algo donde se supone que hubo amor en un momento.

Volviendo a lo nuestro, yo planteaba la idea que de terminar una relación es como renacer... en ciertas ocasiones.
Si eres la persona que dijo o que propuso terminar puede que sea mas sencillo. Haz llorado tanto o pensado tanto en lo malo que estaba todo, que hiciste tu duelo antes de decir las horribles palabras "no quiero seguir contigo". Si eres la persona a la que se lo dijeron, lloraras, te sentirás muy mal y recién empezará tu duelo. Y si ambos sabían lo mal que estaban las cosas pero ninguno tenía el coraje para cortar de una vez y acabar con la tortura, su duelo será en conjunto y todo, probablemente, mas sencillo. De todas formas el renacer se aplica para todos los casos, solo que en tiempos diferentes.

Luego de que pase la pena te vendrá la ira. Querrás decirle groserías, pensarás en los malos momentos y probablemente desees que le ocurra un DFI (diarrea fulminante incontrolable). Entraras en razón con las palabras "como pude ser tan tont@!" y entonces vendrá el bendito renacer.

Después de todos esos meses, años, de todo ese tiempo donde te sentiste oprimida por no poder gastar en ese abrigo rojo que se te veía estupendo o en esos zapatos caros que te hacen ver mas alta, puedes hacerlo. Hacerlo y sin ningún reproche. Lo mismo aplica si es que dejaste cosas relacionadas con la comida, los amigos, las salidas, los gustos por colores rosa... ahora puedes actuar como en verdad eres. ¡Y nadie que te importe te mirará con desaprobación!

Entonces, vas a la tienda. Descubres a esos chicos mirándote, los mismos a los que antes no les ponías nada de atención. La soltería se te nota de lejos! Y luego de caminar un rato esta ahí ese hermoso vestido. Un poco caro pero lo vale. Te lo pruebas y te sientes alegre. Puede que no te lo compres (aveces el dinero no acompaña :( ), pero algo cambia, te siente bonit@ de nuevo. Y empiezas a arreglarte para salir. Ir a la Universidad o al trabajo maquillada, con la ropa planchada. Recuerdas los días en que las peleas te hacían llorar, cuando no te daban ganas de levantarte y te ponías la misma ropa del día anterior. Entonces ahora... ¿eres feliz? Claro que si!
¿Y que pasa con la ira? Bueno, puede que aún te de rabia, pero de a poco te iras olvidando de lo mal que lo pasaste.

Entonces, haz renacido... como el ave Fénix! (solo que sin todo ese majestuoso fuego) Ahora eres un poco mas madur@, un poco mas fuerte y probablemente mas rosad@.  Y tienes un nuevo accesorio en tu closet para que te recuerde lo feliz que puedes ser cuando dejas de llorar.

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