viernes, 19 de septiembre de 2014

Put a Tiara on it

Creo que los que me conocen saben sobre el gran amor que tengo por Inglaterra y que uno de mis sueños es poder vivir algún día ahí. Lo considero un país mágico (y no solo porque los maravillosos libros de J. K. Rowling estén ambientados en ese lugar) e inspirador.

El amor por este hermoso país (y por las reinas y princesas) me llevo a leer y ver cuanta película hay dedicada a la historia inglesa y su monarquía. Un día comente a una amiga el hecho de que mujeres hubieran tenido tanto poder en Inglaterra. ¿Reinas a cargo de un país en tiempos donde la mujer estaba desterrada al hogar?

Ya no estamos en el siglo XVI y los carruajes con mujeres llevando exagerados vestidos han desaparecido. Gracias a la evolución del pensamiento, en el mundo moderno ya no es necesario guardar una dote y desde 1949 las mujeres, en Chile, tenemos voz. Avanzamos, ¡sí!.

Podemos ver a mujeres a cargo de grandes compañías y empresas. Premios novel y presidentas. Podríamos decir que las cosas al fin están más equiparadas.

Por eso, cuando pequeña no fue difícil para mi pensar en que quería ser cuando grande. Coleccioné muñecas y barbies, me creí mamá por un tiempo, pero siempre me imaginaba en la Universidad estudiando algo. Ni buscar un buen marido para casarme bien ni mantenerme linda para él, y a pesar de que estudié en un colegio solo de "señoritas", el ser una "buena esposa" nunca fue tema. Así, a los 18 años, opté por convertirme en científica.

Pese a todo hay muchos quienes aún creen que nuestra vida esta destinada a formar un hogar. Hoy en día son bastantes los hombres y mujeres que no quieren comprometerse o formar una familia convencional pero, como mujer debo decir que este pensamiento en nosotras puede ser muy criticado. Ya no tenemos padres que a los 13 años planeen tu matrimonio para asegurarte la vida y ya nadie te obliga a quedarte en la casa haciendo las tareas domésticas, pero como algunas cosas no avanzan del todo rápido como quisiéramos, no es muy bien visto que el compromiso típico y la vida de hogar no estén en tu pensamiento.

Como la carrera de científico es larga es muy probable que uno postergue o anule los planes de estabilidad "familiar" para dar prioridad a nuestros deseos en lugar de los deseos que debieran ser nuestros. Por eso muchas veces me he encontrado siendo criticada o escuchando como lo son otras. Mujeres exitosas felices con su decisión de formar un hogar a su manera (sin la típica imagen de hijos, esposo y casa ), o mujeres que al querer llevar un hogar y a la vez avanzar profesionalmente han tenido que llevarse encima las críticas de los demás.

Cuando se es un "ella" y no un "él" la competencia y la presión puede agobiarte mucho, ya que da un poco de miedo avanzar en una sociedad antes solo "gobernada" por hombres. No sólo te encuentras con los que son pocos empáticos con el hecho de que una invada "su espacio" sino que también están aquellas feministas amantes del útero y la menstruación, que odian todo lo relacionado con lo masculino y por ende, a las mujeres que quieren sobresalir sin dejar su lado femenino-rosado.

Pero las científicas o mujeres modernas no somos las primeras que tuvieron que ignorar los comentarios poco amistosos del mundo. Isabel I, la llamada reina virgen, se fue en contra de lo que debiera ser su vida en ese entonces y se negó a contraer matrimonio (a pesar de lo fantásticamente glamoroso que debe ser una boda real). Uso una corona sin llevar anillo alguno en su dedo y vivió, supongo, todo su reinado escuchando críticas. "Se casó con Inglaterra" según dice una de las películas que hay por ahí, lanzado miradas de "que les importa"a aquellos que quisieran criticarla.

Si decides seguir por este camino lo mas probable es que te critiquen. Te preguntaran en que momento tendrás hijos, te llamaran solterona o te criticarán por pasar poco tiempo en la casa. Incluso puede que tú misma llegues a dudar de tus sueños y te desespere ver como pasa el tiempo y tú sin anillo ahí. Pero tranquila que nada de eso es importante. Las críticas llegaran pero deja que pasen, mírate al espejo, agarra una corona o tiara y, como Isabel I, ponla en tu cabeza. Lo bueno de estar en el siglo XXI es que ya no tenemos que agachar mirar al suelo y decir que sí.





1 comentario:

  1. ta wena.... concuerdo mucho en que la mayoria de la gente no comprende la diferencia entre un hombre y una mujer.... en el sentido que la niña es la que tiene guata y le toca ir a parir y muchas veces esto se transforma en un obstaculo muy grande para seguir con los objetivos que se tiene.... por eso que hoy en dia hay tanta mama frustrada.... hay tanta depresion post parto.... por que la mujer debe renunciar a una parte de su vida..... y muchas veces no lo quiere hacer...... y la gente no comprende.... como bien lo señalas esto pasa mas amenudo en la carrera cientifica donde 9 meses para una cientifica importante no es gracioso invertirlo en algo que no sea sus objetivos.....

    saludos

    ResponderEliminar