sábado, 15 de noviembre de 2014

Instrucciones para sobrevivir a una tesis rosada: la procrastinación

¿Les ha pasado que van caminando por la calle y pareciera que el mundo fuera en tu contra? La gente te golpea, si quiere adelantar a una persona ésta se mueve al mismo lado por donde tu quieres pasar, no encuentras nada de lo que estabas buscando, te atienden mal si quieres comprar algo y lo peor, es un hermoso y soleado día. En esos momentos piensas "¡Rayos! La gente esta muy tonta hoy" y a medida que avanza el día de más mal humor te pones. Hoy fue uno de esos días para mi.

La semana pasada compre un pantalón porque los que ya tenías se habían roto después de tanto uso. Como iba apurada compré el primero que me gusto y, pensando en que el invierno había hecho grandes aportes al aumento de mi peso, me lleve un pantalón talla 40 sin probármelo (la verdad es que nunca me ha gustado ir a comprar pantalones. Es muy aburrido sacarse lo zapatos una y otra vez). Al día siguiente me los puse y ¡sorpresa! me quedaban grandes!!! Gran noticia para mi yo del verano 2015 pero malas para mi yo actual que no tiene suficiente tiempo ni para ir a la peluquería. No podía quedarme con esa compra que no me servía, menos si existe la posibilidad de que con lo desordenada que soy, perdiera la boleta u olvidara la compra que había realizado hasta que pasara el tiempo límite para poder cambiarlo (soy una mentirosa ¡nunca olvidaría una compra de ropa!). Por eso, hoy, una semana después, pase al mall a cambiar esos pantalones demasiado grandes para mi   ¡yeah! El problema es que estoy en el límite de mi tiempo para entregar la tesis.

Habrán notado que cambié mi diseño del blog. Tan poco tiempo tengo que ni siquiera debí pensar en cambiarlo, es más, dibujar es parte de mis intentos por evitar escribir la tesis. Por eso había empezado a dedicar tiempo a mis dibujos del blog en la clase de pintura que tengo los lunes (en lugar de aprender nuevas técnicas) y así tendría un horario manejado. El problema es que tuve que dejar de asistir a esa clase (por falta de tiempo) y por eso subí un nuevo dibujo de portada a mi blog sin terminar.

Hay cosas que obviamente no he querido dejar por mis asuntos universitarios, como este blog y mis clases de danza, las cuales son necesarias para mantenerme de buen ánimo y animarme a pasar por el periodo aburrido de escribir una segunda tesis que esta vez debe tener el triple de páginas (en realidad, son cosas que siento felizmente como un compromiso). Por eso salir de compras es, además de una actividad no necesaria en este momento, una muy mala idea cuando quiero tener tiempo para poder hacer todo a lo que me he comprometido y además dormir (y comer, no descuidemos el metabolismo!).

Cuando estaba en el mall cambiando mi pantalón, me entraron las desesperadas ganas por comprar zapatos. Fui a mirarlos y entonces quise ir a otra tienda o a un mall mas grande a mirar ropa. En esos momentos la gente que parecía circular en sentido contrario, me golpeaba cuando quería avanzar. Entonces me di cuenta que no era que la gente estuviera extraña o tonta ese día... yo era la que estaba distinta (o al menos eso quiero creer). A pesar de las ganas por procrastinar, no dejaba de repetirme camino al mall, en el probador, o mientras miraba zapatos, que tenía que ir a la U a seguir escribiendo la tesis. Por eso, cuando estaba dispuesta a recorrer al menos unas 10 tiendas de zapatos (en verdad menos, Concepción no es para nada una ciudad buena para vitrinear), me di media vuelta y caminé hacia la U. Y aquí estoy, escribiendo esta entrada sentada en mi escritorio de la facultad antes de que se cumplan los 5 minutos que me regale para poder escribir esto.

Supongo que no habrá dibujo en esta entrada y que probablemente no suba nada extenso en algún tiempo más. Pero la tesis no se escribe por arte de magia. Así que si tienen que terminar una tesis, hacer un trabajo para la Universidad o algo que requiere de mucha dedicación les sugiero que deje lo que esta haciendo, a pesar de que suene muy entretenido y tentador, ponga a correr su mejor playlist y trabaje duro en sus obligaciones. Siempre es mejor comprar pantalones con tiempo y poder elegir bien, en lugar de que por sentirte culpable y apurada, termines guardando en el fondo del clóset unos pantalones que ni metiéndolos a la secadora te quedarán bien.

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