sábado, 25 de abril de 2015

Goodbye



Una vez me dijeron que debía dejar ir a mis fantasmas creados en Concepción. Me quede pensando en aquello y recordé las malas relaciones que había formado, las decepciones y los días en que camine sola bajo la lluvia. Intente hacer una entrada sobre esto pero todo sonaba mas o menos a lo que he escrito en el pasado y no cuadraba con aquella frase que tanto había sonado en mi cerebro.
"Dejar ir a mis fantasmas" ¿Qué significaba realmente?


Paso el tiempo y ciertas situaciones no cerradas en el pasado volvieron para recordarme que ahí estaban aún. Y situaciones similares me hicieron desconfiar de aquello y aquellos que no debía. Entonces la frase que les nombre anteriormente vino nuevamente a mi como por arte de magia. Cada vez que llovía pensaba en la vez que mi paraguas rosado se rompió por culpa del viento y temía comprar uno bonito y que muriera de la misma forma. Con cada visita a la oficina de mi profesor recordaba la vez que se enojo por que no entendía y en lugar de preguntar prefería hacer como que todo estaba ok.  Miedo, esos eran los fantasmas.

Dejar ir a mis fantasmas entonces era realmente decir adiós a aquellos malos recuerdos y a la desconfianza ocasionada por ellos, no bastaba decir adiós a las personas ni a las situaciones puntuales. Dormir sola en una habitación a oscuras mientras crees que el mundo se viene encima no siempre es igual; aveces bajos las mismas circunstancias y bajo la misma oscuridad y pena alguien te abraza para que no te lleves todo el peso que te toca cargar. El viento no siempre será el mismo pero actúa mas o menos de la misma manera; si pones atención y conoces su forma de actuar no habrá posibilidad de que acabe a tu nuevo paraguas rosado.

A menos de 1 capítulo de tesis de terminar ha llegado la hora de dejar de llorar por lo ocurrido, tomar lo bueno y partir hacia al lugar en que a principio de años decidí embarcarme. Entonces sí, es importante decir adiós a aquellos fantasmas, a aquel abrigo rojo que alguna vez me obsesionó, a aquel que me cobijó y a esos zapatos que me ayudaron a caminar por estas calles medias mal pavimentadas y por eso debo dejar el lugar tan lleno de fantasmas.

No soy muy buena para las despedidas y por eso no fui de oficina en oficina por la facultad diciendo que me iba. Además aún queda mi defensa de tesis por lo que tendré que volver a pisar las calles penquistas. Pero ya hace mucho que se agotó mi tiempo aquí y solo me queda decir adiós Concepción, gracias y nos vemos el día de mi examen de grado.


                                                                                             I.

miércoles, 22 de abril de 2015

Abril, Día 22: Diario de una tesista previo a su defensa de tesis

Abril, día 22


Querido Diario:

¡Estoy viva! Aún queda tiempo para llenar de rosa este mundo aveces gris. No he podido escribir nada coherente, con suerte saber donde andas ya que tuve que, por enésima  vez, cambiarme de hogar. Sí, algo que se ha vuelto muy común en mí (ya parezco gitana :( ). Ahora me las doy de profe y tesista. He empezado a trabajar como profesora de laboratorio en una Universidad del gran Concepción. Mi sorpresa tal fue al momento en que me asignaron el laboratorio de Electromagnetismo y circuitos eléctricos. ¿Puedes creerlo? A mi que hasta me da miedo usar un enchufe. Pensé en dejarlo ya que con suerte recordaba como lucía una resistencia, pero en tiempos de escasez es mejor agarrar un buen libro, estudiar un poco y agradecer por las ganancias transformadas en zapatos (o sí! zapatos al fin!) a fin de mes. La tesis mmm mejor no hablar de ella. Hemos estado un tanto distanciadas  y al parecer no esta de los mejores ánimos para colaborar conmigo, aunque estos días se ha portado más amigable y dispuesta a que le de comida para hacerla engordar. En fin, aquí plasmo mis humildes rosadas palabras para que sepas que existo aún, fabulosamente a pesar del frizz que ha generado la llegada del frío en esta ciudad.

I.