jueves, 4 de junio de 2015

One short day in the Emerald City

Junio, día 4

Querida ciudad de Concepción:

¡Estoy aquí, pisando tus tierras! Pero ya sabías que esto pasaría. Es mas que un grado académico lo que nos mantiene atadas. Me sorprendí el día en que llegue, ¡quién iba a pensar que derramarías lágrimas por extrañarme tanto! De todas formas es mejor que evites recibirme de esa manera ya que con tanta emoción mis tacones quedaron destrozados al toparse con tanta tristeza ¡Es el precio que pagan los nuevos zapatos cuando pisan tus Tierras! 

La Universidad estaba igual de linda que todos los Otoños. Es el privilegio que tienen los habitantes de Concepción: el poder ver el paso de cada estación reflejado en sus árboles. Mis amigos siguen igual de locos (no les avise a todos que venía, quería que se sorprendieran al escuchar el tic tac de mis tacos por el pasillo y una voz chillona!) y la añorada reunión del café con Nataly y el famoso profesor Rubilar la llevamos a cabo el primer día ¡hay tradiciones que no pueden romperse!
Aveces me gustaría pasar un poco más de tiempo por estos lados, volver a los tiempos en que los Martes y Jueves eran ocupados con danza, los lunes por las clases de pintura y a las discusiones sobre relativicosas y cuanticosas acompañadas por un buen vino y amigos, pero cuando camino bajo la lluvia sin paraguas alguno (probablemente porque lo deje olvidado en algún local de comida) me doy cuenta que separarnos fue lo mejor para nuestra relación.

Sabes que vine en una visita rápida y en este día que debo partir pareciera que el cielo se cae. De todas formas ya me tocará volver ya que mi profesor tutor que se encuentra en la oficina de al lado necesita aún un poco mas de color rosado en su vida (y yo de unos cuantos regaños de su parte). Eso si, prometo dejar los tacones en casa ya que obligarlos a caminar sobre el agua y el lodo con que me recibiste es tortura para ellos! De todas formas agradezco el gesto. 

Nos vemos pronto, intenta no incomodar a los penquistas  (y no penquistas) con este llanto escandalizado que empezó hoy. No hay paraguas rosa que sobreviva a eso.  

                                                                                                         I.


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