sábado, 11 de julio de 2015

Julio, a unas semanas: Diario de una tesista previo a su defensa de tesis

A unas semanas de la defensa de tesis

Querido Diario:

Hoy desperté con mucho sueño. Llevo tres días cansada y durmiendo mucho, supongo que se lo debo a mi cuerpo después de someterlo a tanto estrés. Mi último viaje a Concepción fue extremo: lleno de "gritos" y trabajo. Alcanzando el límite de tiempo que teníamos para terminar todo lo de mi tesis, mi profesor se transformó en una persona que llevaba el 90% del día el ceño fruncido y eso lo convirtió en alguien peor que Hulk a la hora de gritar. Me enfermé, de resfrío y estrés, y comí pan como si no hubiera mañana para alejar la ansiedad que la defensa de tesis generaba en mí. Cuando la semana finalizó y volví a Santiago me sentí tan culpable que a partir del día siguiente pase dos horas diarias en el gimnasio. Llevaba 6 días de mi vida nueva como chica fitness anti pan cuando empecé a ver borroso, a tener ganas sólo de dormir y a querer comer un plato de papas fritas mientras terminaba la tercera temporada de Orange is the new black. Mi profesor se encargó que ni el dormir ni el comer unas grasosas papas fritas frente a la tele se hiciera realidad y por eso, cuando sus mails y llamados dejaron de llegar, me sentí sola, sin propósito, terminé mi serie (sin papas fritas, no puedo botar tanto esfuerzo a la basura) y sentí la nostalgia de ver capítulos sueltos de una serie antigua. Así, puse play a la 4ta temporada de Glee.

Cuando me fui a vivir a Conce no pude evitar identificarme con Rachel Berry, cuando se muda a New York para estudiar en NYADA. Los fans de Glee saben mas o menos de que hablo: se fue a una ciudad ajena a cumplir su sueño, terminó con su novio de siempre, conoció a un nuevo chico (totalmente guapo, de esos con los que hablo con mi amiga Nancy) y sufre con su profesora de danza. Si dejamos de lado el hecho de que yo no me fui a estudiar teatro musical, sino Física y que el hombre guapo no se convirtió en mi novio, la historia es mas o menos parecida... o eso creo.

Hoy día reviviendo esta temporada pensé que a diferencia de Rachel nunca me adapte bien a Concepción. Cuando ella se va a vivir a NY cambia sus faldas cuadrillé por ropa mucho mas "glamorosa" y atrevida (a lo Britney antes de volverse loca). Yo cambié los zapatos de tacón por botas para el agua pero me negué a los impermeables que me protegían de la lluvia (antes muerta que sencilla). Quizás eso me jugo en contra a la hora de ser parte del grupo penquista...o quizás solo era demasiada lluvia para mi.  

Anyway, ahora que estoy en Santiago la vida me sonríe: mis amigos de años están aquí finalmente, Santiago esta lleno de arte, tiendas de ropa y de zapatos, un buen libro se ha convertido mas o menos en mi mejor compañía y mi pelo se mantiene mucho mejor alejado de la humedad. Es como esperaba que fuera la vida cuando me fui de la casa y si bien Conce no fue el lugar ideal para compararme con la gran diva de la serie Glee al menos los primeros capítulos los pinto casi igual. Ahora esperemos que Santiago siga con el resto.  

Brody (el guapo sin polera) le dijo a Rachel que uno no se mudaba totalmente a New York hasta que hiciera un cambio de estilo completo. si es por comparar, necesitaré un "cámbiame el look" yo también para sobrevivir a esta nueva vida capitalina? 

                                                                                                                                 I.

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