domingo, 4 de octubre de 2015

Don't go breaking my heart

Dicen que el primer amor nunca se olvida. Personalmente los recuerdo a todos, a los que me rompieron el corazón y a los que solamente fueron un proyecto de lo que pudo ser un gran amor. Aveces me he preguntado que tan diferente sería mi vida si hubiera elegido, como el amor de mi vida, al primero, especialmente este año donde él ha pasado más de una vez por mi cabeza. Y por más que mi tercer amor se ha portado, en cierta forma "bien conmigo" le falta esa ilusión, emoción e incluso ingenuidad que tuve con el primero. Es por eso que en estos momentos estoy tan indecisa a la hora de casarme con uno de ellos y tener que escogerlo como mi tema de tesis doctoral. Porque es de la investigación en Física de lo que estoy hablando, ¿qué mas creían?

La Astronomía fue un proyecto de lo que pudo ser un gran amor. Poco sabía del campo, como estudiante novata, y me decepcioné de ella el primer año, cuando mi ramo de Astrofísica I me dio a entender que mi vida estaría mas llena de horas en el observatorio que de ecuaciones en pizarra de tiza. Sin embargó no me rendí tan rápido de ella. En tres años nuestro amor se había ido agotando y para ese entonces una nueva área había entrado a mi vida: la Mecánica Cuántica. No quería ser infiel a la Astronomía y con la Cuántica ningún tema seguro había. Cuando ya estaba a punto de morir llego a mi vida un profesor de Astrofísica, el cual trabajaba en astro-cosas y, adivinen que más, cuanti-cosas! ¡Qué afortunada! Lamentablemente el profesor era de otra Universidad y tenía una cantidad enorme de estudiantes así que, con su rechazo que rompió mi corazón dije adiós a la Astronomía: "¡yo quiero estudiar cosas relacionadas con la mecánica cuántica!".


Mi segundo curso de Mecánica Cuántica alegro mi alma. Para mi sorpresa no solamente me gustaba, si no que también era buena. La nota 6.0 (en chile la escala de notas va de 1.0 a 7.0 siendo el 7.0 el máximo) que no veía hace tiempo llegaron con una facilidad que no conocía, y lo mejor es que no solamente era buena en matemáticas, al fin entendía la Física. Fue ahí cuando nació mi gran amor por la Física de Partículas. Nuestra relación en un comienzo fue muy natural; era una pieza que había calzado de forma perfecta con el puzzle de mi vida. Sin embargo problemas externos surgieron y después de un año abandoné a este amor al no poder salirme con la mía en algunos temas. Corrí a los brazos de la información cuántica, quien me recibió con alegría y pasé el final de mi licenciatura y todo el magíster forjando nuestra relación.

El hacer un doctorado sin embargo, me da una nueva posibilidad de elegir. Después de hacer dos tesis relacionadas con el área de la Información cuántica he quedado mas o menos superada con el tema... o quizás es el hecho de que el tema de la tesis de Magíster fue un constante dolor de pies, como cuando usas un zapato que no te queda del todo bien. Aveces creo que a pesar de haber puesto un gran esfuerzo y entusiasmo, las cosas no se dieron de forma natural, y eso me hace pensar en lo que haré para el doctorado, ya que son cuatro años donde me casaré con un tema. Bueno, no basta con sólo sentarme a pensar. Llevo tiempo pensando en el metro, camino a la U, en el bus, mientras camino, mientras como, etc. y no llego a nada que me deje tranquila. Así que opté por la mejor decisión a mi parecer: ¿Por qué no probar un poco de cada uno? Este semestre decidí investigar en lo que sería la continuidad de mi área y ver como me va. Como me dijo una vez un querido profesor: "la Física no puede estudiarse como se lee un libro de literatura, hay que hacer con papel y lápiz las cosas". Por eso no queda más que "ensuciarse" las manos y ver que resultado sale de todo esto.

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