martes, 16 de febrero de 2016

¿Inercia? ¡Qué va!


Toda mi enseñanza básica y media la estudie en un colegio católico (y solo para niñitas). Una vez una moja (o sacerdote del colegio vecino, ya no recuerdo muy bien) nos dijo que el señor aveces obraba de las maneras mas extrañas para dar a conocer su palabra, como por ejemplo que el niño que te gusta fuera siempre a la misa de los Domingos. No soy creyente pero si tal Dios existiese me parece absurdo (y que la madre superiora me perdone) lo que decía tal enviado del señor. Esta claro que ir a misa puede ser aburrido (cualquier menor de edad y adulto no creyente estará de acuerdo conmigo) y es un poco re buscado intentar darle explicaciones a los hechos para adornar la verdad, la cual es que sólo se iba entusiasmado a misa si el niño, los niños, o quien fuera que te gustaba iban también. No porque quisieras escuchar la homilía. En fin, en ese tiempo si era católica y le compre las palabras a la monja (o al sacerdote). Me gustaba un niño bien cristiano en ese tiempo, que hacía de acólito aveces en las misas así que ¿qué importaba la razón del por qué asistir a la liturgia semanal? Quizás hasta una señal divina era, sobre que estaríamos juntos para siempre (gran error al creer eso).

Un profesor de teatro (he tomado mil clases de actuación en la vida) nos dijo una vez que uno mentía al decir que le gustaba actuar por mostrar arte, por expresar arte, ayudar al mundo con entretenimiento cultural, o cualquier argumento parecido a eso. Dijo que en verdad lo que al actor le gustaba era el aplauso final pero que uno creía lo demás para bajarse del pedestal y no andar por la vida con los humos en la cabeza. Admito que los aplausos son muy reconfortantes; ¿qué mejor que escuchar el aplauso al terminar algo? Por eso, mi profesor tenía un punto: ya sea para un gran público, para un salón de clases o para un único alumno uno siempre espera la aprobación, incluso si es de uno mismo para decir que la obra esta terminada. 

Se preguntarán entonces de que va todo esto. La verdad es que hoy mientras nadaba pensaba en mis motivos para seguir con esto de la física y mas allá de eso, con seguir con la vida (no crean que me pongo fatalista, es sólo un decir). Durante mi último tiempo en Concepción me sentí muy triste ya que no tenía ganas de hacer ninguna nueva cosa. ¿Cómo notaba que estaba triste? Pues ponía play en netflix y listo, podía pasar todo un día en la cama haciendo eso. Tenía una rutina la cual se basaba en ir a la U, ver a mi profesor, hacer como que trabajo, volver a la casa, comer, ver Netflix, dormir. Y sí, eso me ponía triste porque vivía sumida en el aburrimiento. La vida cambió y se puso entretenida el día en que mi mamá, harta de escuchar a alguien hundida completamente en la rutina, me fue a buscar y me trajo a la capital de Chile. Y todo se puso color de rosa.


Mis motivos para estudiar Física no fueron ganar alguna vez un Nobel (bueno muy en el fondo quizás sí, me imagino vestida glamorosamente de pies a cabeza mientras recibo tal premio), ni esclavizarme en una oficina un día de Verano. La verdad es que quería conocer el Universo. Siempre quise entender que había mas allá y con el tiempo fui encontrando más motivos que hacían que quisiera quedarme con Física. Pero también hubo tiempos en que la odie hasta el punto de querer rompe nuestra relación para siempre (¿sabes que tiempo fue ese? Pues claro, cuando me encontraba haciendo el magister). Eso ocurría cada vez que me encontraba dentro de la rutina, que era como entrar a un ciclo "for" (los programadores me entienden) infinito donde por error te quedaste estancado para siempre. Entonces bastó con terminar mi tesis, cambiar de "aires", de tema de investigación, y algunas cositas mas para que se me olvidara ese odio. Concepción no iba a vestirse de princesas y animarme por si sola. era yo la que tenía que hacer algo.

Pero caer en la rutina es muy fácil y cuando se esta haciendo investigación es más común de lo que uno cree. Uno se estanca en una idea, en un camino y sigue con eso, pensando de que la respuesta llegara por arte divino. Como Newton postuló en su primera ley:

"todo cuerpo permanecerá en su estado inicial a menos que se le aplique una fuerza no nula".

El aburrimiento no me dejaba ir a misa, prefería quedarme en mi estado inicial viento televisión acostada en la cama ¿Cómo cambio eso? Claramente el señor unió fuerza, envió a un acólito a misa e hizo que me "enamorara" perdidamente de él . 
No sabía que actividad extraprogramatica seguir y estudiar mas ver mis series de monitos animados estaba "ok" pero llegaron los aplausos y esos hizo que me uniera a teatro y trabajará por querer escucharlos una y otra y otra y otra vez mas.
Estaba triste y no podía finalizar mi tesis en Concepción ¿Cómo salir de tal estado de inercia? Mi madre fue al rescate y Santiago hizo lo suyo.

Puede que algún físico riguroso quiera romper algo al leer que comparo hechos de mi vida con una ley física pero es que no deja de tener razón. Y si la física no se hizo para explicar la vida entonces para que estamos en esto. De esta forma nadie puede olvidarse de la primera ley que nos dejó el científico Inglés. Así que ¿qué pasará cuando estés nuevamente atascad@ en un cálculo o en una idea al hacer tu investigación? Recuerda a Newton y, como dijo un amigo, si quieres que cosas nuevas aparezcan es mejor cambiar el paso (¡aplicando una fuerza claro!) e ir por un camino distinto.


                                                            I.

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