lunes, 18 de julio de 2016

Cuando los árboles no nos dejan ver el bosque.

Tengo un amigo que es de esas personas que no quieres que salga de tu vida nunca. Nos conocimos porque entramos juntos al doctorado el año 2015, pero las situaciones que nos conectan son un tanto mas complicadas y sorprendentes que la Física. Mi amigo es mayor (en edad) que yo y por lo tanto, se autodefine como el viejo del grupito de los "niñitos" que conforman el postgrado de la facultad de física de la PUC. Por ser mas viejito (solo 5 años y medio por Dios!) tiene cuanto consejo le pidas y cuando lo escuchas no parece un tipo de treinta y tantos años, mas bien un hombre de unos 80 y sumamente sabio!

Mi hermano me dijo hace poco que no dejara que nada me hiciera abandonar mis sueños. ¿Cómo lograrlo? Vine a Stgo con un sueño definido, uno que formé en mi mente y corazón hace ya muchos años. Mi amigo dice que la vida es ese lugar donde uno puede cumplir esos sueños, que la vida es linda y que disfrutar el día a día y aprender es lo que nos enriquece. Mi personalidad no es tan positiva. Veo la vida como algo más o menos difícil y con más obstáculos quizás de los necesarios. Me creo un montón de expectativas y organizo mi vida como quien traza una linea del tiempo futuro y apunta los acontecimientos deseados, y cuando estos no ocurren me traga el mundo. Por eso siento que el día a día es duro y sé que no debiera ser así pero pensar demasiado me come el cerebro. Los únicos momentos en que me siento más libre es cuando me doy permiso para no pensar ni razonar tanto y eso ocurre cuando escribo, bailo, hago ejercicio, nado y canto. Pero con todo este cambio de vida, con cambiar el tomar una micro en la esquina de tu casa a camina 15 minutos al metro para ir a la Universidad, el pagar cuentas, limpiar tu hogar, cocinar y además trabajar duro en el primer año de doctorado tomando asignaturas que no veías hace años, no dan tiempo para que mi mente se tome un respiro. Es más, pensando en tanto número y cálculo matemático mi mente se distrae y se desvía pensando una y otra vez en problemas: "¿aprobaré el examen de calificación?", "¿Quién sera mi tutor de tesis?", "¿seré buena y me gustará esta nueva área de la Física", "¿tendré trabajo?", "¿seré útil?". Todas esas preguntas me inundan el día a día, esas y las relacionadas con mi vida personal no académica, y hacen que me olvide de la principal: "¿Qué tan cerca estoy de mis sueños?". Los árboles, como me dijo una vez un profesor, no nos dejan ver el bosque en su totalidad.


Hablando con mi amigo llegue a una simple (o quizás no tan simple) conclusión: el miedo es aquel que me llena de preguntas y hace que planifique todo en lugar de disfrutar el día a día ya que en lugar de que me guste tal área de la Física me pregunto desde ya si es correcto que me guste. Si seré un aporte. Si estoy apostando bien a tal teoría cuando en lugar de eso debiera preguntarme si a mi me convence tal teoría, no si me felicitarán por trabajar en ella. Es lo mismo que cuando estamos en una relación y nos torturamos avergonzándonos sobre si a esa persona le gustará que nuestra cantante favorita sea Britney Spears, que nos gusten los cobertores de cama color rosado o que tengamos un tatuaje en la muñeca, en lugar de preguntarnos si le habrá molestado mi actitud inmadura de hoy o si adoro mi gesto de cariño.  

Creo que mi amigo es tan sabio porque tiene una dosis justa de miedo que lo hace moverse cuando se detiene, pero constantemente esta corriendo riesgos y mirando la vida luego de eso. Tomándose las cosas con calma y viendo como avanza el día a día. Analizando, sin desesperarse, como van sus planes y no cumpliendo los sueños de nadie más que los propios.

Si la Física de Altas Energías será totalmente lo mío no lo sé. Si la Física es totalmente lo mío tampoco. Pero lo que si sé es que para averiguarlo debo correr el riesgo de vivirla de la misma forma que se corre el riesgo de ir a la tienda, comprar ese cobertor rosado e invitar al chiquillo que te gusta a tu casa exponiéndolo, cruzando secretamente los dedos para que no sea de esos que se molesta por ese toque bien girly que tienes aveces.


                                                                                                                            Iv.