martes, 28 de febrero de 2017

1,2,3...giro!

Nunca tomé clases técnicas de danza cuando era pequeña. Comprenderán que en regiones las academias de danza no son muchas y además en ese tiempo mi familia no contaba con el dinero suficiente para costear actividades extraprogramáticas fuera de las que ofrecía el colegio. Sin embargo, siempre me gustó bailar y la academia de folclore y pompones estaba bien para esos tiempos. Tampoco estaba en mis planes hacer carrera de bailarina y para cuando mis estudios por la Física se hicieron mas serios, la danza había quedado como parte de mi pasado. Fue en Concepción donde recién comprendí lo que era una clase técnica de danza, al mismo tiempo en que volvía a cuestionar la posibilidad de tener una vida paralela entre la Física y el Arte. Cuando retomé la danza me di cuenta de que no solamente era una actividad de capricho de niña, si no que al parecer a pesar de mis mal afortunadas lesiones y mi físico no ideal de bailarina, era buena. Sin embargo mi técnica era desastrosa ¿qué se puede esperar de años bailando solamente en la Disco y en zumba en el gimnasio?

La primera vez que intenté un giro sobre mi pierna derecha casi me fui de bruces contra el piso. Mi profesor de ese entonces nos hacía trabajar bastante en barra. Era la primera vez que estaba frente a una barra de ballet y la usaba como tal (no sólo para sacarme fotos y subir a la redes sociales). Comencé de a poco, afirmándome al girar para no caer (y quedar como estropajo en el piso). Después de varios intentos, incluso cuando estaba sola en mi habitación, logré girar (¡al fin!) sin estrellarme. 

Volviendo a mi vida como Física, este año, dedique Febrero a preparar mi examen de calificación, por lo tanto no me tomé vacaciones de Verano :C.  Resulta que hay materias de las que recuerdo bien poco, incluso me avergüenzo de admitirlo. Por eso, con la convicción de que este año no seré un fantasma vagando por los pasillos de la facultad de Física (si no una alumna esclava del Doctorado), tuve que sacrificar tiempo en la playa y un buen bronceado veraniego. ¿Qué hice entonces con esas materias que pasaron en mi cabeza al olvido? Resulta que mientras preparaba el examen y me daba cuenta que mucho no recordaba entré en desesperación. Dos escenarios pasaron por mi cabeza: (i) Huir al Norte, empezar una nueva vida alejada de la investigación y cambiar mi nombre para que Conicyt (institución que se encarga de las becas de los aspirantes de Doctores) nunca me encuentre ni me cobre por huir. (ii) Comprar una bolsa de papas fritas, dos barras de chocolate, un litro de cerveza más un kilo de limones y comer como si no hubiera mañana, olvidando que la Física existe hasta que mi cuerpo lleno de azucares y frustración sea encontrado por mi eriza hambrienta. Después del minuto de delirio, tome el libro de Mecánica Clásica que en ese entonces estudiaba y me dirigí a la página numero uno de tal. Si quería aprobar este año y evitar los dos escenarios que pasaron por mi cabeza colapsada tenía que partir de cero. Ya era suficientemente vergonzoso no recordar materias de primer año de licenciatura, más aún que alguien me descubriera estudiando tales, pero como mi lugar de trabajo era la biblioteca de Derecho (y es que me queda mas cerca de mi hogar) nadie me descubriría! Aja! La verdad es que poco importaba que alguien me descubriera, para este entonces reprobar el examen de calificación nuevamente sería ya bastante malo para que me preocupara por banalidades como que alguien me viera estudiando que la fuerza es igual a la masa por la aceleración.



Cuando tuve que empezar de lo básico en danza para ser capaz de dar una vuelta sobre mi eje sin matarme, en el intento me sentí bastante terrible; estaba ansiosa porque quería lograrlo rápidamente, temerosa porque me daba miedo caer y pesimista porque pensaba que jamás daría con la fórmula del giro perfecto. Tiempo después me di cuenta que mis preocupaciones eran infundadas y que empezar con lo básico y la constancia al practicar fue lo mejor que pude hacer para lograr lo que quería. Si algo he aprendido de la danza y el arte es a aplicar lo mismo en la Física. Por supuesto que tengo miedo de reprobar nuevamente y muchas veces cuando comienzo mi día de estudio me pregunto qué tan capaz y qué tanto quiero esto. Qué tanto amo a la Física. Qué tanto soy capaz de aprender. Entonces después de alrededor de media hora esta linda ciencia me atrapa y me olvido de aquellas pesadillas que me atacan. Si algo puedo dar como consejo para mi yo del futuro es que siempre es bueno empezar de lo básico cuando se ha olvidado, ya que es la única forma de lograr no caerse antes de dar un giro completo.

                                                                                                                    Iv.