domingo, 16 de julio de 2017

No dejes que el miedo a fracasar te impida jugar el juego

Por supuesto que estoy asustada. Soy de las que de noche cuando se va a dormir, tiene que cerrar la puerta corrediza que separa mi mini living con el dormitorio, ya que me da susto esa profundidad inmensa que se crea cuando las luces están apagadas. No es extraño entonces que sienta miedo, incluso si es sólo un "tonto" examen.

Mi abuelito me enseño a calcular áreas cuadradas cuando era bien chiquita. Ya sabía las tablas de multiplicar y me enseño que si multiplicaba el número de baldosas horizontales de la pared del baño por el número de baldosas verticales, podría saber cuantas baldosas habían en toda esa pared. La idea me encantó y cada vez que veía paredes o pisos con baldosas multiplicaba y luego las contaba todas, para rectificar que mi abuelito tenía razón. En esos tiempos las matemáticas me resultaban muy divertidas y crecí amándolas, lo que me llevo a que al finalizar la escuela, optara por una carrera científica.

La Física se convirtió en uno de mis grandes amores intelectuales y me entretenía resolviendo ecuaciones y calculando fórmulas. Para mi era muy divertido, para mis ex compañeras del colegio era muy geek, pero a esas alturas, en la época universitaria, ya no me importaba. Con las ecuaciones de mi lado siempre supe que quería ser física teórica y aquí estoy, a unas semanas de tomar un examen que definirá al menos mi carrera académica para este año.

Por supuesto que me he entretenido estudiando nuevamente las materias principales que uno ve en la Licenciatura en Física para mi examen, pero la presión de la prueba y el cansancio a estas alturas del año hacen que, como me dijo una vez un profesor, "los árboles no me dejen ver el bosque". El miedo es lo que menos ayuda y ya no siento la misma entretención que sentía cuando contaba baldosas con mi abuelito al enfrentarme a un test donde mis armas sólo son, un lápiz mina rosado, una goma y una cantidad considerable de hojas blancas.


La primera vez que reprobé el examen me sentí fatal. Sentí que me fallé a mi misma y al super poder rosado. Claro que mi vida el año pasado era muy caótica y negra, completamente distinta a como es ahora y mies sueños y lo que yo quería no eran prioridad en esos momentos. Ahora incluso el clima me sonríe, trajo nieve a Santiago de Chile el día de ayer y la nieve es de mis cosas favoritas (como buena nortina que creció sin conocer la lluvia).

Amo los números desde que tengo memoria, así como dibujar y bailar, para mi cerebro todo es muy natural, como si fuera algo con lo que nací y no que aprendí, y por los mismo cuando pienso en eso digo, "¿Cómo temerle a tal examen si llevo la vida preparándome para cosas como estas?". Luego me entra la paranoia (pos es que soy paranoica de nacimiento también) y me da la neura.

Como dice un amigo: "que más da si repruebo nuevamente", la vida no se acaba y siempre hay otro camino que uno puede recorrer para llegar a la cima de la montaña. Pero claramente no quiero reprobar y el miedo que siento esta bien, siempre y cuando no me paralice a la hora de tener que pensar los problemas de la prueba. Sin ese miedo estaría acostada todo el día viendo el H&H y la nueva temporada de Orange is the new black (la cual he pospuesto OMG).

"No dejes que el miedo a fracasar te impida jugar el juego" ("Never let the fear of striking out, keep you from playing the game"). Esa frase la vi en una película bien rosa de Hilary duff cuando era adolescente, me encantó, la guarde en mi cerebro y sale a relucir justo ahora. Rosado e inspirador ¿qué mas puedo pedir en momentos como este? Nos leemos en una semanas más...

                                                                                                                          Iv.

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