jueves, 14 de septiembre de 2017

Los juegos del Qualy I: La primera vez



Existe un proceso llamado "Rompimiento espontáneo de la simetría". La primera vez que escuche sobre esto fue en mi curso de QTF (teoría cuántica de campos) cuando estaba haciendo mi transición entre mi tema de investigación del pasado y el que quería para mi futuro.
A la naturaleza le gusta la simetría, si miramos las hojas de un girasol, los panales de abejas, las plumas de un pavo real, podemos ver que la simetría está por todos lados. ¿Por qué entonces alguien querría romperla?
Sin entrar en detalles sobre este proceso (y obviando el hecho de que romper simetrías en Física de partículas significa hacerlo en una ecuación de tal tamaño que alcanza a cubrir completamente una hoja blanca de oficio y no destrozar un girasol), notamos que tal cosa es bastante útil. El rompimiento espontáneo de la simetría nos ayuda a la obtención de las masas de ciertas partículas (sí, esas cositas diminutas que componen esa estructura llamada átomo que estudiaste en el colegio) y conlleva a la aparición de partículas nuevitas. ¿Quién diría que romper algo tan refinado como una simetría podría ser bueno?

La primera vez que rendí mi examen de calificación sólo alcancé a estudiar 3 semanas. Había tenido que cursar materias el mes anterior, no tenia ganas de estudiar y para que les miento, estaba sumamente depresiva en lo que respecta a mi vida. Como ya sabrán si han leído mis entradas antiguas, reprobé mi primera oportunidad (sólo contamos con dos oportunidades para pasarlo) y con mucha pena y miedo me mentalicé para rendirlo nuevamente al año siguiente, sabiendo que era la última oportunidad que tendría. Mi año de preparación hasta que supe los resultados de mi segundo examen estuvo lleno de experiencias nuevas así que, pues bien, partamos desde el principio. 

"Lamentamos informarle que reprobó su examen de calificación sin embargo tiene una segunda oportunidad el año que viene"- eso decía la carta que recibí un día 16 de Agosto del año 2016. Me enteré cuando estaba en la Universidad así que tomé mi bolso, falté a mi clase de inglés y me marche al gimnasio. Sabía que no había podido defenderme bien en tal examen y no es que me tomo la respuesta del todo por sorpresa, pero sentía vergüenza. Así tal cual, me avergonzaba haber reprobado, como si no mereciera mi grado de Licenciada y Magister en Física. 

Lloré al menos dos semanas que ni para bajar de peso me sirvieron, luego inscribí mis materias y seguí con mi vida tal cual. Empecé a estudiar un mes luego de haber rendido el examen por primera vez.

Mi vida, los cuatro meses después que reprobé el examen no mejoró mucho. Si sospechara de que tengo una enfermedad muy difícil de tratar creo que sería del tipo de personas que aplazaría bastante su visita al médico por miedo a la respuesta. No me gusta estar equivocada o que algo funcione mal conmigo y por lo mismo en lugar de quedarme en la universidad al saber los resultados la primera vez, partí a mi casa a llorar y a encerrarme un tiempo. Y me demoré al menos 4 meses después de reprobar para aceptar que sí, tenía que acudir al médico de la vida para ver que algo andaba con la mía. ¿Qué sentido tenía continuar mi vida de forma simétrica a la que había tenido antes del examen? Si estudiaba de la misma forma que antes reprobaría por segunda vez, si continuaba en una mala relación y sintiendo vergüenza por fallar ni para investigar tendría ganas. Si hubiera continuado actuando de manera simétrica a lo que había hecho partiendo el año las partículas aún estarían esperando un mecanismo que les entregara masa. Si no hubiera fallado la primera vez no hubiera descubierto que hay rutinas que deben romperse para que cosas mejores ocurran. 

Después de un año del terror, al aceptar de que equivocarse no significa fracaso, la vida empezó a mejorar para mi. Y cuando empecé a entender las materias que estudiaba preparándome para mi segunda pelea contra el examen de calificación y a disfrutar el proceso, comprendí que ahora si tenía de verdad oportunidades de aprobar y que no sólo se debía a invertir más horas de estudio y memorizar fórmulas...
Nos leemos.

                                                                                                                                     Iv.