jueves, 30 de noviembre de 2017

Los juegos del Qualy II: Traveling

Una vez que volví a Santiago el 2017 ya con Puka en mis brazos me dispuse totalmente a preparar el examen de calificación. Además había recibido una buena noticia ¡Enhorabuena, me habían aceptado en la escuela latinoamericana del CERN a realizarse en México! Si quería pasar dos semanas de lleno al Sol tenía que trabajar duro Enero y Febrero así que me di plazos y dividí las materias según lo que menos recordaba. Hablando de errores en mi entrada pasada he aquí el primero: "Creer que por ser buena en mecánica cuántica podía darme el lujo de preparar la materia sólo en una semana". Analicemos bien eso: cursé mecánica cuántica entre los años 2009 y 2010 y pese a que mi área estaba orientada en tal materia, solamente operaba y analizaba formalismos quedando fuera de mi memoria muchos conceptos que al parecer no aprendí bien. ¿quién se acuerda de tales cosas 6 años después? Pues la regué en grande al confiarme y vaya que me jugo mal así que ni modo, fue la primera materia en poner a mi lista. Así se fue mi Verano 2016 entre libros, matemática, física, danza y los más de 30º diarios en Santiago.

Llegó Marzo y pese a mis miedos a volar grandes distancias me subí rumbo a México con una maleta cargada con ropa acorde al caribe y al calor. ¡Pero por la chingada Ivania! Primer día en la ciudad de México y llovía a cántaros. Eso pasa por no revisar el tiempo que habrá en en lugar con mas ahínco. Pero bueno ¡qué mas daba! me tocó abrir la maleta, abrigarme e ir a comer en el aeropuerto mientras esperábamos el bus que nos llevaría a San Juan del Río a encerrarnos en la hacienda por 2 semanas. Me recordó a los antiguos encuentros con Cristo del colegio dónde nos encerrábamos a hablar de Dios, sólo que esta vez hablaríamos de Física y la cantidad de hombres era considerablemente mayor a la de nuestros encuentros con el de arriba dónde el único ser del sexo opuesto era el cura.



Difícil que pueda explicar en una entrada compartida con el Qualy lo genial de tal escuela. Me abrió los ojos, acercó mi corazón a la Física, a la gente de otras nacionalidades, a las chicas de HEP y me recordó mi amor por viajar. Lo más curioso ocurrió en el avión camino a México. Llevaba puesto unos aretes que me habían regalado en mi última relación amorosa (si es que a tal relación se le puede asociar la palabra amor) y cuando aterrizamos uno de estos se había caído y desaparecido. ¿Mensaje divino del gran Dior? ¿coincidencia pura o inconscientemente mi mente lo agarró y lanzó por "la borda" mientras dormía? No los había tirado en el pasado porque eran bien cute pero pues daba igual ¿de qué me servía sólo un arete? Tiré el restante en el camino.

Al volver a Chile venía con la energía más recargada que nunca (lamentablemente no por transformar mi masa en ésta ): ) y llegué de lleno al estudio. En tal viaje conocí a Gilson, quien forma parte importante en mi historia enfrentando los juegos del Qualy, al igual que Seba y Dani a quienes conocí mucho más una vez que empezó el año académico 2017. Si algo puedo aconsejar a la hora de enfrentar una prueba tal como ésta, o en cualquier momento donde se nos evalúe de tal manera que el resultado cambia nuestros planes cercanos en la vida, es que si la ansiedad nos gana es posible que el resultado no sea favorable. Sin Gilson, sin mis clases de baile, éste blog, mi viaje a Mexico junto a las pedas, sin Seba y Dani, sin los miembros del team Qualy y sin mi gente Antofagastina hubiera estallado en cualquier momento, agarrado a mi eriza enojona y comprado un viaje directo a mi lugar oscuro, queriendo no regresar jamás. Tal cómo ocurrió el año anterior.

A un mes del examen me sentía nerviosa pero bastante segura de lo que había aprendido al hacer la ayudantía de electricidad y magnetismo (la cual nunca esperé hacer) y con mis horas de estudio en la biblioteca que está cerca de mi hogar. Ya no me daba miedo preguntar en las charlas ni me asustaba hacer preguntas que consideraba idiotas a mi tutor, ya fueran de mi investigación o de la materia de pregrado. Ya no me asustaba el examen de calificación al nivel de bloquearme a la hora de enfrentar los problemas. Ya no temía que me llamaran gorda o ridícula frente a mis pares y familiares. Ahora volvía a ser tan buena resolviendo problemas de cuántica como en el pasado.

A un mes del examen de calificación, sabiendo qué aunque el resultado no jugara a mi favor la vida seguía siendo bella, me senté en mi escritorio con mi lápiz y cuaderno rosado y me puse a resolver diferentes problemas de las 4 materias que me serían evaluadas. I was in my safe place. (Estaba en mi lugar seguro).


                                                                                                                               Iv.