domingo, 11 de febrero de 2018

¿Por qué no escucharlas?

A días de empezar el año 2018 recibí un regalo en mi oficina. El regalo provenía de una ex pareja, una que me había tratado muy mal psicológicamente durante 8 meses de relación. Venía junto a una nota escrita en hoja de cuaderno con mala caligrafía, en la que me deseaba un feliz año 2018 y muchas alegrías" ¿Para qué quiero yo esto? pensé" Sin duda alguna devolví tal regalo costoso que no hacía falta después de haber roto hace más de un año y menos con una ruptura en tales condiciones. De la misma forma que él hizo para entregármelo pasé el presente a su amigo de oficina quien lo había dejado en mi escritorio. "No es necesario" escribí en una nota y así me quede tranquila. Sorpresa fue la mía al enterarme semanas más tarde que el amigo aún no devolvía el regalo y que ni siquiera se lo había mencionado. ¿Por qué si a mi me lo paso el mismo día que él lo compró? Entonces aquel personaje creía que yo había aceptado la joya y que daba todo como pasado y olvidado, pensé. Me sentí censurada, como si me hubiera manifestado en una habitación a puertas cerradas y a oscuras. Me sentí intranquila y por varios días molesta, más porque un par de semanas después del "accidente regalo", esta persona, quien estudia en la misma universidad que yo, se sentía con la tranquilidad de mandarme mensajes halagando como yo vestía.



En mi facultad solamente 3 mujeres cursamos el doctorado en Física y ninguna mujer el magister. De casi 50 estudiantes, la cantidad de mujeres no llegamos ni al 10%. Por supuesto que cuando los acontecimientos mencionados anteriormente ocurrieron el hecho de que devolviera un regalo no fue bien visto por el intermediario, que hacía la labor de mensajero-celestino, ni por amigos (hombres) cercanos a él, y entonces me pregunte ¿una mujer me hubiera entendido? ¿Si contara con un grupo de físicos mujeres grande, al igual que como lo fue cuando estudié mi magister, estaría ahora teniendo que dar explicaciones por mi molestia? Afortunadamente mi círculo sigue contando con mujeres que hacen y no hacen ciencia, dónde gran parte de ellas me entendió. Al fin y al cabo a muchas puede que les pasara lo mismo o escucharan de una amiga cercana que vivió tal meollo. Yendo directo al asunto, no es la parte de que alguien no deseado entregue un regalo e insista por mensajes lo que hace que este escribiendo esto hoy, si no mas bien la falta de seriedad y empatía hacia alguien que por ser de género femenino y que se manifiesta por un hecho, se le califique como "exagerada", "loca", "pasada a rollos" y pues del tema no se habla más.

Tenemos que admitirlo, ser hombre en Chile es mucho más fácil que ser mujer el día de hoy. Sus planes de salud son mas baratos y mejores. El salario en ciertas empresas sigue siendo mayor para hombres que para mujeres y, para todas las que entramos en el ámbito laboral, es un gran desafío probar a todos y aún más, a nosotras mismas, que "nos la podemos". Nacer con un miembro y cerebro masculino te genera ciertas ventajas y se nota hasta en el echo de que al caminar por la calle, no tienes que ir escuchando música para evitar aquellos "halagos" que te dicen en cada cuadra. Sin ir mas allá, la desigualdad de género se nota muy de cerca en los demás países latinoamericanos. La prima de mi novio lo comentó conmigo el día en que yo llegué a visitarlo a Brasil aludiendo que además de ser mujer, por otros factores y por como ella es, está dentro de los grupos mas segregados y que la situación no se ve pronta a cambiar.

¿Y qué ocurre en la ciencia? Desde el momento de ingresar a la licenciatura en física noté que me tocaría trabajar aún más duro por ser mujer, que tendría que convencer a profesores y compañeros quienes venían con una idea ya preconcebida de que las mujeres no somos muy buenitas en las matemáticas y que tendría que aguantar la forma en que ellos hablan entre ellos. Al fin y al cabo por estudiar física sería llamada un hombre más. Tristemente, hablando con otras físicas compañeras y mayores me enteré que no era la única que así se sentía. Incluso aquellas que llevan tiempo insertas en la academia lo han sentido ¿Serán entonces estos hechos tan importantes para hacer que las niñas desistan a la idea de seguir carreras relacionadas con las ciencias duras? ¿Qué tan importante es el apoyo femenino a la hora de elegir una profesión?

Hasta el día de hoy yo siento gran admiración por dos de mis profesoras del colegio que me enseñaron matemáticas y física. Sin ellas creo que nunca hubiera seguido la carrera de física teórica. Fueron ellas quienes me inspiraron y me motivaron a seguir con mis estudios pues yo quería hacer cálculos como ellas. Mas tarde fue mi profesora de tesis de licenciatura quien me inspiró a continuar con la Física y me motivó a que pudiera mezclar el arte con ella. Quiero mucho a mi tutor de tesis de doctorado, en verdad es un gran profesor, pero como ejemplo siempre voy a tender a recordar a mis profesoras y a mujeres que continúan trabajando hasta el día de hoy en STeM, pues ver como superan los problemas de género y que no soy la única que aveces se ha sentido disminuida hacen que quiera continuar en esto y no baje los brazos fácilmente.

No todas han tenido la suerte que yo tuve que cruzarme con profesoras y compañeras tan buenas en el camino y por eso es que creo que motivar a que mas mujeres sigan estudios en áreas de la ciencia como la física y matemática es tan importante. Más aún, la divulgación científica por parte de mujeres es fundamental ya que si alguna niña tiene el bichito de la ciencia dando vueltas por ahí, puedes incluso ser la motivación de que exista una nueva científica a futuro.

Hoy en el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, humildemente desde este blog rosado llamo a aquellas científicas a que nos apoyemos unas a otras y podamos motivar a las mini-científicas a que continúen en este camino. Y a aquellos hombres a que piensen y vean el por qué una compañera esta manifestándose contra algo antes de juzgarla. Miles de mujeres han marchado alrededor del mundo por igualdades en el ámbito científico. Miles de mujeres han alzado la voz para manifestar contra conductas poco correctas en la ciencia hacia su género. ¿Por qué no escucharlas?


                                                                                                                              Iv.

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